Supuestas lecturas

miércoles, 25 de abril de 2012

En el hígado del corazón

Mirar el reloj
y gastar los tiempos.
Conjugar besos
y lapidar sonrisas.
Si supieras que
por no matarte
con agua dentellada
le clavé mil besos
a mi otro yo...
Sé que suena estúpido
citarte en pasado,
pero sólo deseo saber
hasta cuándo querrá sostenernos
el arpegio de nuestros lunares.


jueves, 8 de marzo de 2012

Prácticas indebidas

¿Por qué parece
que ya no existe la magia,
ni siquiera la famosa
"potagia"?
Porque no quieren
que soñemos,
que vivamos,
que sintamos,
que volemos.
Porque lo que no lo es
se muestra tan normal
tan cotidiana
tan falsa e informal.
Lo que es magia para nosotros,
es un enredo para otros,
para ellos.
Lo que es magia para todos,
lo que nadie se explica,
que tanto fascina,
a mí,
a él,
a vos,
¿sabes dónde se encuentra?
Entre los barrotes
de cualquier mente enjaulada
en aquellas paredes que llaman
manicomio: 
cárceles en las que sólo habita
el insomnio.

domingo, 4 de marzo de 2012

Primavera

Me gustaría sacar tiempo para mí, 
ya de una vez.
Mirar cómo nace la primavera 
y mis torturadores  me liberan, 
por treinta minutos al menos,
de los aires que me esclavizan 
cuando paso por la puerta del hogar.

Me gustaría que cesaran esos chillidos
 provenientes de mi armario, 
que sólo gimen y gimen
 "poséeme, dame valor,
 que me tienes abandonada".
Que cesaran no porque se ahogue
 en su ignorancia, sino porque, al fin,
 se siente realizada.


Me gustaría poder mirar al cielo, 
que no sé cuándo se volvió tal claro, 
y poder decirle con firmeza,
siendo yo y no esto que soy ahora: 
"Voy, voy, y no permitiré que, de nuevo,
 me convierta yo 
en la nueva Mary Seymour".

Tanto y tan poco a la vez

Tantas preguntas
y ninguna la que esperaba.
Tantas cosas dichas
rechazadas y encubiertas
por una paradójica risa.
Tanto que, en las tardes,
me sonreía
y ninguno se ofrecía
a ese: "¿Qué tal el día?"

Tantas supuestas verdades
que me hacen plantearme
si ese infinito que tanto se espera
está aún más cercano
que el comienzo
de esta nueva primavera.

lunes, 27 de febrero de 2012

Cambios trágicos

¿Abro los ojos,
los entorno
o los cierro?
¿Te miro
o te beso?

Tengo la extraña sensación
de que tus manos 
siempre serán desconocidas.
No porque muestren desconfianza,
ni nada por el estilo.
Es que cuando me rozas
siento lo mismo que cuando te vi
aquel día.
Sé que esas manos
siempre serán algo nuevo, 
que nunca me acostumbraré,
que no serán caricias
como las de mi hermana
cuando me ve mal,
o de cualquier persona
que de todos modos, 
es especial.
Son unas manos conocidas
que siempre me provocarán
y me harán sentir tonta,
muy tonta,
como si pudieras controlarme.
Estúpida.

Me canso de recordarte.
Cuanto más recuerdo
cada tontería,
más se me borra
el momento.
Y me quema que
un día no pueda recordar
los recuerdos
y dejes de darme
la capacidad de recordarlos
para tener que obligarme 
a crearlos
a partir de la nada.

Ahora tengo que pensarte
con los ojos abiertos.
Cuando sueño,
los mantengo cerrados
para pensar algo real.
Ahora, para pensar algo real
que no es un sueño,
debo pensarlo con los ojos abiertos.
Y de nuevo me siento tonta
mirando a la nada,
sonriendo cada vez que recuerdo
tu nombre, o tu mirada, o tu cuerpo.

Sólo espero no tener que preguntarme
aquello que me da miedo averiguar.

martes, 21 de febrero de 2012

Los días los crean ellos

Me tuve que detener hace apenas tres minutos
en un banco
 cercano al origen del futuro paro
para asimilar lo que estaba viendo.
Tengo delante de mí 
hombres-sin-piedad
que no les dejan crecer,
a ellos,
por qué.
Usan complejas máquinas
que me atolondran
aún más si es posible
en este mundo de caos,
en este yo caótico.
Se ponen armaduras craneales
para evitar el ruido del dolor.
Si te duele,
no lo tapes,
ni lo evites; desiste.

Las cortan.
¿Pueden decirme
por qué cortan aquello
que desean se prolongue?
El frescor y vida de un día cualquiera
ha sido obligado
y convertido
en uno frío, apagado.
¿Por qué obligáis a que un día
se torne diferente a como quiere amanecer?
Si ellos mismos quieren vida,
que la tengan.
No les obliguéis a ser algo
que nadie quiere.
Me da impotencia el ver
las diminutas ramas
que caen como plumas 
cuyo final es el choque
contra el duro y áspero asfalto.

Sigo mi camino.
No hay nada más que hacer.
Han creado un nuevo día.

Contradicciones ausentes

No hay nada nuevo.
Sólo que sepas
no te lo pondré fácil.

domingo, 19 de febrero de 2012

Me estás intoxicando

La verdad
 ya no sé
qué más escribir(te).
Podía escribir
hojas y hojas
enteras
llenas
de deseos.
Deseos que 
ya se han cumplido;
algunos.
Podría decirte
que adoré que fueras mi presa
a la que enroscaba 
en una infinita oscuridad
y cama.
O que nunca pensé
que adorara ser
una mujer asfixiada
entre tus dientes, lengua,
mirada.
La verdad ya no sé 
qué más decir.
Te tengo reservadas
las mejores noches
sólo-para-ti.
No sé si las aceptarás,
sólo sé que en estas
noches
solas
y oscuras,
ansío más que nadie
que nos escondamos
y hagamos
travesuras.

jueves, 16 de febrero de 2012

Tiempo perdido con usted

Hoy tuve que escuchar
las palabras de una
que se hace llamar
poetisa.
En ellas decía:
el poeta 
siempre establece un lugar
para trabajar. 
Y parece una sentencia,
llena de errores y mentiras:
el poeta no tiene un lugar,
el poeta es el lugar.
Ni siquiera es un trabajo,
porque no cuesta decir verdades
enmascaradas con un lindo/feo linaje,
pues es sabido que la poesía
no es obligación,
sino devoción.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Itaconizante

Tengo nariz de águila
y estatura del pueblo.
Tengo recuerdos
olvidados
de tanto removerlos
y usarlos.
Pero ya no tengo
sombra en el espejo.
Sólo tengo el recorrido
de tu cuerpo entero
que te recuerda
son tuyos estos versos.