Supuestas lecturas

martes, 14 de febrero de 2012

Algo pasa con Diana

Hoy quiero
estar
contigo.
Y no porque sea el día del Amor,
o de los enamorados,
o lo que sea.
En parte sí.
Simplemente me recuerdan
constantemente
cómo me siento
cuando tengo que esperar
el maldito día
que parece
nunca
llega.

lunes, 13 de febrero de 2012

Calabazas dañadas con futuras galletas lastimadas

Si aún sin conocerte
mi inspiración ya eras tú,
imagina mi impotencia
al querer escribir
cómo me asfixiabas
en aquella tenue luz.
Y es que espero que ahora
aproveches bien el aire
que aún te dejo respirar,
pues no hay tiempo,
ya no más.
Me cuesta la mismísima vida
encontrar la respuesta
a la simple pregunta: Quién eres.

No sé si eres
un persona que conozco
o desconozco.
O si acaso eres una persona
o simplemente la (im)perfección para mí.
O si eres un puto inconveniente
o una jodida maravilla.

Si es que no sé qué eres.
Sólo sé lo que me creas.

Sé que mandas 
diminutas hormigas en llamas
para que se enrosquen dentro de mi piel
entre mis piernas
y suban, 
y suban,
anundándose a mi cuello
para que se prendan en mi boca
que apagarás con tu dañada lengua.
Sé que ves lo mismo que yo,
que te deseo, 
que siento que me deseas.
Sé que me cortas los ojos
con lanzas afiladas
que despides de tu mirada
cuando apenas nos separan
cinco-centímetros de nuevo;
o menos, o más,
qué más da.
Sé que yo te mando 
taladros flamantes
que te tocan,
que te dañan,
que te incitan.

Si es que eres y no eres.
Si es que te beso y no me besas.
Si es que no sé si espero
que en un futuro
sea un nosotros;
por ti.

Si es que parece que no eres tú,
si es que sólo soy yo.

domingo, 12 de febrero de 2012

Verdades a medias

No sé si seguir
escribiendo
y diciendo
una y otra vez
que me ahogo
en ti.
Que me miras,
 que te miro.
Que me arañas
que te araño.
Que me asfixias
que me dejo.
Que me besas muerdes,
que te quiero.

miércoles, 8 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

No cabe el aire entre nosotros

Qué extraña sensación experimenté
cuando anoche recordé
que lo más lejos que estado de tu mirada
ha sido a cinco-centímetros de mi alma.
Incluso cuando te veo de lejos
aparto mi rostro y guío en otra dirección
mis ojos.
A veces, cuando no puedo evitarte,
te veo caminar
pero no son diez metros
los que te separan de mí por azar.
Nunca estaré a cinco-centímetros de ti,
ni cuando estés en la famosa playa
porque no es la distancia lo que lo marca,
sino el deseo estrecho en nuestras miradas.

martes, 31 de enero de 2012

Soy tu final

No comprendo
por qué finges
que tu cuerpo
no es una cascada.
Lo saben los chopos,
las rocas doradas,
el ruiseñor que se pasea
y las ninfas de las aguas.
Si yo sé
que tu cuerpo es una cascada,
que de ella se desprenden
las cosas más vivas
 y se escurren, volatizan 
en polvo, en aire,
en prisas.
Si el pez sabe
que eres parte de él
y lo rozas
y lo besas
y lo arropas
y lo mantienes vivo en el edén.
Si la lluvia sabe
que en vuestro nexo
se unen partes iguales
creando una maravilla distinta
ausente de trágicos finales.

Si todo-el-mundo sabe
que eres una cascada,
¿Por qué no aceptas
que desembocas en mi mirada?

lunes, 30 de enero de 2012

Problema jugoso

Eres pura matemática para mí.
Te veo y no sé qué hacer, 
cómo cogerte.
Me desquicio.
Poco a poco, tomo el control
de la situación
y empiezo.
Pero nunca sé por dónde.
Es que no te entiendo.
Entiendo la satisfacción
cuando consigo descifrarte.
Pero nunca llega 
la solución perfecta.
Nunca te resuelvo.

Eres un problema eternamente pendiente.

Desgaste

¿Qué está pasando?
¿Qué coño estás haciendo
conmigo?
Qué delicia más jugosa
es esa de matarte
por el desgaste
a lametones.
Suave, dulce, provocador.
Pequeñas grietas en mi lengua
aparecen 
al rascar tus cuchillas carnales
empapadas en mí.

No sé qué está pasando,
ni qué siento quiero sentir soy
cuando me miras así.
No sé.
Creo que me tienta tu mirada.
Bueno, tu mirada no;
tú, que encarnas al aire.

martes, 24 de enero de 2012

Indiferencia

Me da igual cómo lo hagas.

Me da igual si empiezas
con un susurro
o una mirada incitante,
con un rasguño en el alma
o con un mordisco en el vientre.

Me da igual si es 
un beso en mi mirada
o una sonrisa en la frente.

Me da igual si muerdes,
quiebras o arrancas.
Si devoras o saboreas.

Me da igual si antes vas tú, 
o nosotros. Qué sé yo.

Me da igual que no hables,
o que me piques,
o que me abraces,
o que me lastimes.

Que me da igual.

Sólo quiero que me hagas sentir.

Prohibiciones

Me prohíben hacerle el amor a tu alma.
Dicen que provocar
a aquello que te tienta,
te consume y te mata
lentamente.
Será que tus gestos
me inducen un sueño
que puebla mi vientre
con un susurro inquebrantable.
O será que de ver
tus colmillos como espejo de mi carne
me atraganto con un soplo
que emana alas.

Qué será, me preguntaban.
Que dure, me aliviaba.